Guía de Costa Quebrada: Liencres, La Picota, La Arnía y Covachos

Si hay un lugar en la tierruca que resume cómo el mar le gana la partida a la tierra, ese es la Costa Quebrada. En Cantabria Treks solemos movernos mucho por esta franja de litoral que va desde las playas de Santander hasta las dunas de Liencres. No hace falta subir a Picos para sentir la escala de la naturaleza; aquí, los acantilados y las formas de la roca te cuentan una historia de millones de años sin necesidad de ser un experto en geología.

Yo no soy geóloga, ni pretendo dar una charla técnica sobre estratos, pero después de guiar tantas rutas por estos senderos, aprendes a leer algunas señales que el Cantábrico ha dejado grabadas. En este post quiero contarte lo que nos encontramos en nuestras rutas por Liencres, la Picota y la Arnía: una mezcla de restos militares, castillos antiguos y una costa que, literalmente, se quiebra a cada paso.

Playa de El Madero, entre Liencres y La Arnía

La Picota: El mirador estratégico del Abra del Pas

En casi todas nuestras rutas por Costa Quebrada intentamos pasar por el monte de La Picota (o el monte Tolío). Es una subida corta pero con un suelo de roca y brezo que te hace trabajar las piernas. Desde la cima, a unos 240 metros de altitud, la vista es, posiblemente, la más descriptiva de la costa central: tienes a tus pies los meandros del río Pas, que dibuja curvas perfectas antes de morir en el mar.

Pero lo más curioso de La Picota no es solo la panorámica. Mientras caminamos, solemos encontrarnos con los restos de una historia mucho más reciente y cruda. Durante la Guerra Civil, este punto fue vital para la defensa de Santander. Todavía hoy se pueden ver las trincheras de ametralladoras y los nidos de hormigón que vigilaban la entrada del río. Son estructuras frías, excavadas en la roca o construidas con cemento, que hoy el matorral intenta tapar.

También hay pequeñas cuevas que servían de polvorín y refugio. Si miramos mucho más atrás, hacia la época medieval, en esta zona también se levantan las ruinas del Castillo de Pedraja (o Castillo de Liencres). Aunque hoy solo queden restos de muros y la base de la torre camuflados entre la maleza, fue una fortificación clave para controlar el paso por el valle.

Vistas de Playa y Dunas de Liencres y ría del Pas desde la Picota

El Parque Natural de las Dunas de Liencres

Justo debajo de la Picota se extiende el sistema dunar de Liencres, uno de los más importantes del norte de España. Estas dunas no son estáticas; son un sistema vivo que cambia con el viento y los temporales de invierno. La arena se mueve, sepulta senderos y crea formas nuevas cada temporada.

El pinar de pino marítimo que rodea las dunas no está ahí por casualidad ni por estética. Se plantó a mediados del siglo XX con un objetivo muy claro: fijar la arena y restaurar el bosque que se había talado para obtener la madera. Es un paseo guay donde el olor a resina se mezcla con el salitre. Caminar por la arena blanda exige un esfuerzo distinto al de la roca fija, pero hacerlo viendo cómo el río Pas se junta con el mar, compensa cualquier esfuerzo.

Pinar de Liencres desde la ría del Pas, y sus playas interiores

La Arnía y los Urros: El libro de piedra de la costa

Si seguimos la línea de costa hacia el este, atravesaremos pequeñas y salvajes playas como El Madero, Cerrias y Portio… hasta llegar a la zona de La Arnía. Aquí es donde la geografía de Cantabria se vuelve más visual y agresiva. Durante todo el recorrido verás los famosos urros, que son islotes de roca que han quedado aislados del acantilado porque el mar ha erosionado la piedra más blanda que tenían alrededor.

En la Arnía se ve perfectamente lo que técnicamente llaman «flysch», que son pliegues de los estratos que una vez fueron sedimentos depositados en mares profundos, pero que con el tiempo se plegaron, quedando millones de años de historia al descubierto. Para identificarlos, recuerdan a las hojas de un libro de piedra puestas en vertical. No hace falta entender de presiones tectónicas para quedarse mirando cómo las olas rompen en las plataformas de abrasión (esas llanuras de roca plana que aparecen cuando baja la marea).

Es un terreno técnico para caminar. Los senderos de pescadores que recorremos son estrechos, a veces expuestos, y el suelo de tierra y roca suelta exige una bota que agarre bien. El sonido del mar encajonado en las grietas de la roca es constante y la sensación de verticalidad es real.

Vistas de la playa de la Arnía, con isla de Covachos al fondo

Covachos: El tómbolo y la isla del Castro

Siguiendo la senda costera llegamos a uno de los puntos más especiales de la ruta: la playa de Covachos. Lo que hace único a este lugar es su tómbolo. Para los que no estamos familiarizados con términos técnicos, un tómbolo es simplemente un pasillo de arena que conecta la orilla con una isla. En este caso, la Isla del Castro.

Es fundamental conocer el estado de las mareas para disfrutar de Covachos. Cuando la marea baja, el mar se retira y deja al descubierto ese brazo de arena que te permite caminar hasta la isla. Es una sensación extraña caminar por un suelo que hace unas horas estaba a varios metros bajo el agua. La arena aquí es fina y el agua suele tener un tono más claro debido a la poca profundidad del tómbolo. Eso sí, hay que estar atentos al reloj; si la marea empieza a subir, el pasillo desaparece rápido y puedes quedarte «enriscado» en la isla.

Playa de Covachos, con el tómbolo que une la Isla del Castro a la costa

Datos técnicos para tu visita

Si te animas a venir por libre o conmigo, ten en cuenta esto:

  • Viento: La zona está muy expuesta. Un día de viento norte o sur fuerte puede hacer que la ruta sea muy incómoda, especialmente en los senderos altos de La Picota.
  • Calzado: No uses zapatillas de suela lisa. La roca de la costa es afilada y los senderos suelen tener barrillo si ha llovido recientemente.
  • Agua: Al igual que en Picos, aquí no hay fuentes en los senderos. Lleva agua suficiente, sobre todo si subes a La Picota, donde el sol pega de lo lindo.

¿Vienes a patear la costa conmigo?

En Cantabria Treks tengo diseñadas dos rutas principales que combinan lo mejor de esta zona para que no te pierdas nada. Es un plan perfecto para pasar con amigos o en familia.

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